Charla,Viajes

Amanecer en Querétaro

 

Ando de viaje por el bello estado de Querétaro, un sueño hecho realidad, llegué ayer y parezco niña en juguetería, ver sus casas, sus edificios, su arquitectura, sus colores, vengo en plan de descanso y de disfrute.

Hoy estaba algo agobiada por lo que tenía que hacer o visitar, pero después pensé: nadie me obliga a nada, no tengo que impresionar a nadie, ya estoy aquí, no hay nadie más conmigo, ¿Qué más puedo pedir?

Ya ni les cuento de los episodios de ansiedad, ya me estoy haciendo experta en darles la vuelta, pero ese es tema para otro post.

Les cuento, tengo 2 horarios en los que mi cuerpo despierta, ya tengo meses así, el primero a las 3:20 a.m., el segundo 5:40 a.m., ambos sin falla a menos que me desvele así rico toda la noche.

Decidí aprovechar el segundo horario, espere un momento para salir de donde me hospedo para ver la luz del amanecer. Estoy en el mero centro, camine al mirador, ahí intente planear que hacer en el día y me di cuenta que donde quiera que esté, siempre quiero controlarme, planear y ahí respiré, solté y pensé: solo hagamos lo que nos gusta y ya!, buscar un café, caminar, observar, escuchar y que pase lo que tenga que pasar.

Y aquí estoy 8:00 a.m., en una banca en la Plaza de los Fundadores, con un café quema bocas del Oxxo, sintiendo mi respiración, en el fresco de 19°, sensación húmeda porque ha llovido poco durante la noche, viendo como es la vida queretana aquí en el centro, recordando las historias que nos contó ayer el guía del Turibus.

Ya no me voy a precipitar en pensar que hacer, vine a descansar, a respirar aire diferente y vaya que es bastante diferente, a pensar en mi, disfrutarme a mi. Agradezco a la Vida, a Dios, al Universo, a Marido, por este regalo previo a mi cumpleaños #37.

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