Charla

Casi cerrando el año…

Si algo he aprendido estos últimos días, es que no tengo tiempo para perder tiempo y no precisamente me refiero a la definición vana de productividad.

Me he dado esa libertad de expresarte sin tapujos lo que pienso, me libere de algoritmos, porque mi objetivo inicial aquí es compartir, pareciera que mis últimas publicaciones fueran planeadas, pero no, son tan expontaneas como siempre quise que fueran. Son fluidas, a veces tan dispersas como mi propia mente. Dejé de pensar si las leerian o seguirían tan confusas como alguien me lo hizo saber, hoy siento el querer escribirte, lo hago y ya.

Sabes, así es mi mente, a veces ni yo misma la entiendo y he aprendido amar esto de ella, porque es lo que me hace ser anormal, diferente, como siempre me ha gustado ser.

Será el cierre de año, la nostalgia, el año en sí, pero me encuentro bastante pensativa, agradecida, analista como siempre.

A principio de este mes analice mis objetivos y propósitos de año nuevo porque requería pensar con calma; pero estos días me di cuenta que he agradecido más, me di cuenta que no hice muchas cosas que planie, que logre otras que pensaba perdidas, hice cosas que siempre quice hacer y que no había hecho en toda mi vida, solté a bastantes personas y creencias, camino diferente por la calle, todavía intento aceptar otras cosas y seguir fluyendo, todavía intento soltar pensamientos arraigados y que me torturan, pero si no fuera por ellos, no hubiera cambiado otros y entonces también agradezco por ellos.

Hoy me siento con ganas de estar dentro de un capullo, con su calor, su aislamiento pero con la esperanza de salir renovada, el mundo está inmerso en una locura; pero suficiente locura hay en mis pensamientos como para clavarme en lo externo.

He aprendido a aceptarme, con mis errores, defectos, pero también poco a poco he aprendido a creer en mi, valorarme, he aprendido a usar las circunstancias a mi favor, ya no soy más la víctima.

Este es mi mundo y aunque pocos lo entienden, agradezco su compañía en este camino llamado vida.

Sigo teniendo miedo de hacer ciertas cosas, pero ahora lo uso de banquito para hacerlas.

Gracias, gracias por siempre estar y ser.

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