Charla

Último post del 2020 en mis redes sociales

Para mi ultimo post del 2020, quise hacer algo random según yo, pero bastante yo y obvio con speach largo 💅🏼

Este año vino a tambalear cosas y a afirmar otras, me deja muuuucho de mi, me di cuenta de lo maravilloso que es mi cuerpo, del poder de mis pensamientos, agarre la ansiedad por los cuernos, me dio unas arrastrasdas muy buenas, más de una vez creí morir, me despedí más de una vez.

Yo no puedo decir que se fueron muchos, no hablando de muerte, porque previos meses ya se habían ido, por eso no resentí, porque ya estábamos ausentes. Reafirme amistades, conocí más gente, recontacte con otras que llenan mi energía.

Mis noches fueron más largas, al final del día terminaba sola, la mayoría de ellas llorando, con música en audífonos para conciliar el sueño y callar el ruido, empezaba la mayoría de mis mañanas sola con el objetivo de tener mi tiempo a solas, me di cuenta que al final de todo a quien siempre tendré es a mi misma, no me quedó otra que forzar el paso a encontrarme, entenderme, aceptarme y amarme, a hacerle caso y creer en mi intuición, aplicar el “ingesu, ya veré que resulta”, a reafirmar que si no me amo, me doy tiempo, me acepto, me respeto y valoro, no puedo pedir o dar lo mismo.

Definitivamente la vida me fue preparando sin darme cuenta, antes, la soledad me dolía, después empecé a quererla y necesitarla, empecé por ir al cine sola, a tomar café sola, cerraba mis años en mi bar favorito, sola.

Este cierre de año me está siendo difícil, mis “rituales” no los pude hacer como acostumbraba, me faltó mi día de chicas con mi hermana y cuñadas, mi ramen y charla con mi amiga, mi michelada sentada en un sillón con música a todo volumen en un bar oscuro, me hizo falta mi espacio.

El año no se quería ir en limpio y las últimas semanas me dio varias estrujadas, parecía examen final, casi me hizo dudar de mi, casi me hizo callar y culparme por cosas que no hice, lloré bien y profundo, me limpie la cara y me levanté.

Ayer tenía planeado arreglarme y sentarme en mi cochera con mi copa de vino y escuchar música muy alta, pero pues se vino el frío y preferí el calor de mis cobijas, pero tenía la espinita de ponerme mis únicos y eternos zapatos altos, he aquí el resultado en una imagen.

Y si, por aquí me lee mi hija, no hay nada en este blog que no les haya enseñado ya a mis hijos o contado a mi esposo.
No, entiendan, ya no vivo con mis papás, ya no les pido permiso para todo y ellos lo saben.

Si, estas son mis redes y publico lo que se me de la gana.

2020, no te maldigo, no reniego en este momento por lo que ha pasado en mi vida en particular, no todo es bonito, pero tampoco todo fue tan malo, te agradezco, porque me hiciste confrontar cosas a las que le saqué la vuelta toda la vida, cosas también que había guardado en un cajón e intentaba reprimir sabiendo que son parte de mi esencia y de quien soy realmente, también me mostraste aquellas cosas en las que creí que estaba a gusto y en realidad no es así, eran fantasía de la rutina; me hiciste valorar mi camino y todos mis pasos dados, me hiciste ver todo lo que he logrado y que me ha mantenido a flote, me hiciste liberarme de muchos prejuicios, no te maldigo, porque me dejaste mucho. ¡Gracias 2020!

2021 no estoy lista para recibirte, pero tampoco tengo tanto miedo como con tus antecesores, no te pido que seas bueno, solo te digo que yo seré quien te diga si serás bueno o malo, yo seré quien defina que haremos en tu día a día, si, se que el mundo está de locos, pero aquí, en mi mundo, en mi cabeza, soy mi propia dueña y eres mi año nuevo.

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